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Vuelvo de mi primer viaje a África como voluntaria de la mano de la ONG MIRADAS AL MUNDO que trabaja en una zona olvidada de Guinea Bissau. Nombre perfecto para describir mi aprendizaje durante estas semanas en las que mi experiencia personal  ha sido sobre todo aprender a MIRAR.
MIRAR…
Niños de grandes ojos tristes, delgados y sucios, con la ropa rota y la mayoría descalzos que con un gesto de cariño me regalan la mejor de sus sonrisas.
Con heridas en sus pies que, por suerte, hemos podido aliviar pero sin calzado que los protejan.
Con una educación deficiente, con falta de estimulación y con maestros desmotivados y escasamente preparados. Que llegan a la escuela cansados, después de ayudar en sus casas a limpiar, buscar el agua, cuidar de sus hermanos y, en muchos casos, después de andar varios kilómetros. Creciendo a duras penas con una alimentación deficiente y sin los cuidados necesarios.Pero son fuertes y tienen una capacidad de sufrimiento que me deja impactada. 

 
MIRAR
Mujeres de edad indefinida que arrastran el cansancio y la hartura de una vida de duro trabajo, agresiones machistas, rodeadas de hijos que cargan a su espalda mientras siguen “pilando” el escaso arroz que tienen para dar de comer a su familia.  O acarreando tremendos pesos en su cabeza.
 Pero saben mostrarse con orgullo y con una gran dignidad.
Como también pasa en otras partes del mundo, las mujeres son el motor de la vida africana.

MIRAR…
Esas aldeas de chozas con techos de paja y paredes de adobe donde no llega ni el agua ni la luz. Un colchón en el suelo, una silla de plástico y dos cazos son todo su mobiliario.
Casas africanas de puertas abiertas, donde se comparte un puñado de arroz con cualquiera que pase por su puerta.

MIRAR…
Un paisaje espectacular por su belleza y dureza. Más que tierra, arena. Un suelo seco y empobrecido. Playas maravillosas desiertas y un mar que, poco a poco, va adentrándose salinizando las tierras de cultivo y el agua subterránea imprescindible que la ONG consigue construyendo pozos para que las familias dispongan de agua potable y no se desplacen kilómetros para recoger agua de mala calidad.
Árboles gigantes y cielos nocturnos cargados de estrellas.

MIRAR…
Personas capaces de estar ahí, luchando día a día para mejorar la vida de esta gente con cariño, con respeto. Centrándose en la educación de los niños y apoyándolos para darles un futuro en este país pobre y olvidado.
También trabajan en proyectos de medicina natural, salud, y nutrición sensibilizando a la gente para que planten y consuman moringa. Una planta con unas propiedades nutricionales, antiinflamatorias, antioxidantes.
Gracias Maria, Auxi, Bebe, Aisatu, Bambe,Bokar, a tanta gente… por darme la oportunidad de aprender a MIRAR
 

Cristina
 
 
 

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